El PSOE y la Asociación de Memoria Histórica rinden homenaje a los ocupantes de la fosa de La Palma, sobre cuyos cuerpos juegan niños a diario

Mie
26
Abr

La parlamentaria socialista María Márquez ha lamentado que se construyera un parque sobre cientos de personas arrojadas después de ser fusiladas a sangre fría, pero peor aún es que se siga manteniendo como parque infantil este lugar después de que hasta el Defensor del Pueblo pidiera en 2010 abrir la fosa


En La Palma del Condado se ha celebrado esta tarde un acto emotivo en el lugar donde se encuentra una de las fosa comunes de la guerra civil y la posguerra más grandes de cuantas hay en la provincia de Huelva. Cientos de personas se encuentran enterradas allí, unas 300 documentadas y un número indeterminado de no documentadas, vecinas de La Palma, Aznalcóllar, Bollullos, Almonte y Villarrasa, que se sepa hasta hoy. El caso ha estado en manos de la Guardia Civil, de los juzgados de La Palma y Moguer y del Defensor del Pueblo Andaluz, que hace siete años conminó al Ayuntamiento de la localidad a corregir la decisión de construir un parque infantil donde se encuentran los esqueletos de tanta gente.

La parlamentaria andaluza y ponente socialista de la recién aprobada Ley de Memoria Histórica y Democrática de Andalucía, María Márquez, ha resaltado en un acto que se ha celebrado en colaboración con el PSOE local y con la Asociación de la Memoria Histórica de la Provincia de Huelva (AMHPH), que “es el momento de hacer justicia, de cerrar heridas que siguen sangrando dentro de las casas y de aplicar la nueva normativa, que ampara a las víctimas frente a situaciones de extrema dureza como la que muestra esta fosa común”.

María Márquez ha creído que “después de tener que soportar la existencia de fosas comunes donde se arremolinan los cuerpos inertes de personas que fueron asesinadas de manera cruel, tenemos que aguantar también la insensibilidad de alcaldes como el que gobernó La Palma durante muchos años, Juan Carlos Lagares, del PP, que decidió construir aquí nada menos que un parque infantil, para que los niños de La Palma, probablemente muchos de ellos biznietos de los enterrados, salten, corran y rían sobre esta sepultura indigna”.

En el acto ha dado la bienvenida a todos los presentes la secretaria local del PSOE, Elena Ruíz, quien ha recordado que siendo ella portavoz municipal en el Ayuntamiento se le pidió en reiteradas ocasiones al Gobierno del PP que actuara sobre la fosa porque “no es normal que un alcalde permita que se construya un parque donde se encuentran enterrados vecinos de su pueblo, familiares de aquellos para los que gobierna”. La actual directora del Instituto Andaluz de la Mujer dice tener toda la confianza en la nueva Ley que ahora ampara a las víctimas y ha anunciado que próximamente la Consejería de Cultura, a través de la Dirección General de Memoria Histórica, va a declarar la fosa de La Palma Lugar de la Memoria, de hecho ya se encuentra instalado el monolito.

En el acto, que ha contado con autoridades locales y numerosos vecinos de los pueblos afectados, han intervenido también el presidente de la AMHPH, Fernando Pineda, y el presidente de la asociación local de Memoria “La Vega”, Ignacio Ávila Pinto. Pineda ha dicho que la AMHPH, desde que se aprobara la Ley, “tiene un trabajo ingente y son muchos los ciudadanos que se están dirigiendo a él y a sus componentes para buscar a sus familiares desaparecidos”. Ha señalado que la Ley “es un soplo de aire fresco que viene a espantar el miedo y el silencio que ha ocupado los corazones de los represaliados durante tantos años”, por lo que ha confiado en que “se conozca la verdad para que la Justicia se abra paso y esta gente pueda descansar en paz y sus familias vivir en paz”.

Ignacio Ávila quiere encontrar en esa fosa a su abuela, Ignacia Domínguez Delgado. Sus esfuerzos para hallar la documentación que avalara las sospechas de que en ese lugar había cientos de personas dieron sus frutos hace varios años. Gracias a la documentación que encontró, junto con la hallada por el investigador Francisco Espinosa y recogida en su libro “La Guerra Civil en Huelva”, pudo presentarlo todo como pruebas que sirvieron a la Justicia para revisar el caso, pero no se consiguió ninguna acción concluyente. Por eso, para él, igual que para tantos miles, la Ley es toda una esperanza.

La lectura de una poesía por parte de Gracia Guerra, esposa de Ignacio, del listado de los nombres de los que se sabe a ciencia cierta que descansan allí  amontonados; y la ofrenda de dos docenas de claveles rojos han cerrado un acto que “todos los allí presentes esperan que sea el primero de muchos que vengan detrás, para reparar el dolor de todas esas familias, para que las risas inocentes de los niños dejen de fundirse con el llanto de cientos de cadáveres”, ha concluido María Márquez.

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